Madera, religión e innovación

Desde un pequeño pueblo escondido entre los olivos de Jaén y al lado de la Cástulo romana, encontramos un taller de carpintería que vió en la innovación la fórmula para sortear la crisis del 2008. Torreblascopedro fue el escenario de la historia que aquí nos trae, y José Antonio de Carpintería Lorente y su mujer María José sus protagonistas.

Este taller, que lleva en funcionamiento desde el 1987, sufrió como muchos otros negocios la llamada crisis del ladrillo. Al caer el sector de la construcción, cayeron consigo otros sectores dependientes tales como la carpintería y José Antonio vio la necesidad de reinventarse.

Por aquella fecha, se estaba creando en su pueblo la primera hermandad del mismo que contaba con una imagen de un nazareno para procesionar. A José Antonio le encargaron la realización de la cruz que procesionaría el nazareno. Una vez finalizó el proyecto, el escultor alegó que la cruz era demasiado pesada y podría dañar la imagen y fue entonces cuando José Antonio empezó a investigar alternativas llegando a la receta de lo que hoy es un producto con gran aceptación en el mundo cofrade, una cruz ligera de poliestireno.

Buenos días José Antonio, ante todo la primera pregunta ¿Cuál es la receta de tu producto? Si se puede saber…

Buenos días. La receta es sencilla. Un esqueleto de madera, recubierto de poliestireno extruido y cubierto a su vez de una pasta de fabricación propia para aportar la resistencia necesaria al conjunto. La madera le aporta la rigidez necesaria, el poliestireno le aporta el volumen y la pasta la protección ante las agresiones externas. Además, esa pasta permite la adhesión correcta de las pinturas.

¿Cuándo, dónde, y por qué tanto éxito?

El producto tal como lo fabricamos hoy, lo terminamos de perfeccionar en el 2010 y desde entonces han sido 27 cruces las que tenemos repartidas por todas las provincias de Andalucía, además de en Extremadura y Madrid.

El secreto del éxito del producto está en el bajo peso de la cruz y las consecuencias que esto acarrea. Las imágenes de los nazarenos sufren menos el peso de la cruz y con ello baja la frecuencia con la que las imágenes se deben de restaurar evitando así el trastorno económico y emocional que la propia restauración de la imagen implica para las hermandades y los devotos de las mismas. Además, los costes de fabricación se reducen a la mitad respecto a las cruces tradicionales hechas por entero de madera con lo cual obtenemos un doble ahorro económico, en el precio final de la cruz y en las veces que evitamos la restauración de la imagen.

¿Qué tipo de cruces fabricáis?

Según los materiales, fabricamos tanto las cruces de poliestireno como las cruces tradicionales de madera de cedro. Todo depende del uso que se le vaya a dar a la misma. Los fines para los que se suelen usar son dos: cruces de capilla y cruces de procesión.

¿Cómo os ha afectado la crisis actual de coronavirus?

Es cierto que la demanda ha bajado, pero no tanto como esperábamos. Los encargos son continuos y, además, si vemos que hemos cubierto todos los encargos pendientes seguimos produciendo para una demanda creciente más que probable.

¿Qué canales de ventas tenéis en la actualidad?

Sin duda, las redes sociales son una herramienta fundamental para nosotros. En ellas mostramos nuestro producto y, además, encontramos a nuestro nicho de mercado. Grupos cofrades y perfiles de hermandades son nuestra principal fuente de contacto. Tenemos un porcentaje de conversión del 96%, es decir, de todas las personas que nos han contactado interesándose por el producto, el 96% han acabado adquiriendo el producto.

Y antes de terminar, me gustaría preguntaros por alguna anécdota o experiencia con los clientes.

Bueno sí, hay un par de ellas:

La primera fue el asombro de un cliente al comprobar que una cruz que hicimos de 3,40m de alto la podía coger el sólo y esto era así porque sólo pesaba 6,5kg.

La otra fue de la hermandad, del conocido en el barrio del Albaicín de Granada, como El Manuel. Hicimos una réplica exacta de la cruz que portaba la imagen, pero con nuestras técnicas. El camarero (encargado de vestir a las imágenes), desconocedor de que se había adquirido una nueva cruz, se sorprendió al ver que este año para subir la cruz a la imagen del nazareno sólo necesitó de dos personas cuando el año anterior había necesitado de cinco personas. Cuando le explicaron que era una nueva cruz con materiales nuevos, le costó creerlo ya que la réplica era exacta.

Sin más, gracias José Antonio por tan interesante artículo.

Gracias a vosotros y para cualquier contacto, estaremos encantados de atenderos en el mail lorentemontero@yahoo.es o en el teléfono 664 87 54 07.

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